«Como madre me levanto en lucha porque tengo a mis nietos y les debo justicia a ellos»

En la tarde de ayer se realizó un acto reparatorio en la plaza Ameghino de esta ciudad en memoria de Eliana Mendilaharzu, a un año y medio de su muerte. La jornada comenzó al mediodía con diversas actividades que incluyeron una exhibición de vallas publicitarias que fueron colgadas en la fachada del Palacio Municipal, charlas abiertas a la comunidad con familiares de víctimas de violencia de género y feminicidio, y finalmente, pasadas las 17:00 horas presencia de autoridades nacionales, provinciales y locales, se descubrió un letrero con el rostro de Eliana en un sector de la plaza ubicada en la avenida Cáneva.

Ante el hallazgo de la obra que ya estaba instalada con el fin de concientizar y prevenir todo tipo de violencia, María Zárate, madre de Eliana, habló con el diario EL TIEMPO sobre la importancia de este tipo de actividades y dijo: “Hoy se cumple el a año y medio de la desaparición física de Eliana a causa de un feminicidio y la idea es poder visibilizar y concienciar a la sociedad de los problemas que nos encontramos día a día”.

“Hoy transformamos el dolor que nos atraviesa en amor con la formación de una asociación civil que se llama ‘Vivas por Ely’ porque el dolor no me va a calmar”, agregó. En ese sentido, aseguró que como madre busca que se haga justicia: “Quiero una justicia justa y que este caso sirva para que todos tomemos conciencia de los hechos que pasan a diario. Porque todavía no tenemos la la empatía y el compromiso de saber mirar a la pata lateral».

La madre de Eliana dijo ayer a este diario: “Hoy somos muchos los que nos levantamos en lucha, pero nos falta el compromiso de la sociedad”. FOTO: NACHO CORREA

“Como madre me levanto en la lucha porque tengo mis nietos y les debo justicia y también es un acto de reparación para mí. Y el tema no es solo poner una señal sino también saber que estas cosas están pasando en nuestra sociedad, no queremos más Elys», añadió.

En otro tramo de la charla, la mujer también se refirió al papel del Poder Judicial y dijo: “Quiero una fecha de juicio anticipada, porque estamos condenados a cadena perpetua. Y el hecho de esperar tiempos de justicia, que son muy largos, hace que nos sigan matando día a día y no solo a mí sino a sus hijos y a sus amigos».

“La fiscalía ya pidió una resolución inmediata para determinar la fecha del juicio en el que se imputan a Ponce y a los doctores Mayo y Marinaro. Obviamente vamos por el jefe del feminicidio porque si no mi hija no hubiera llegado al hospital. Pero el irrespeto y desprecio con el que se maneja a los médicos que aún están atendiendo, amerita que haya un comité de ética que también se ocupe de eso y que al menos los separe de sus funciones hasta que se determine su grado de culpabilidad”, dijo. .

Por otro lado, María invitó a toda la comunidad a visitar la exposición fotográfica que permanecerá expuesta en la Comuna durante veinte días y remarcó: “La exposición tiene un código QR contando las trágicas historias que nos pasan todos los días y que demuestran que somos Hay que generar mucha conciencia, hoy mi lucha es por mi hija y levanto esa bandera porque ella no optó por irse y la callaron, y hoy somos muchos los que nos levantamos en lucha, pero nos falta la compromiso de la sociedad».

Finalmente, Zárate fue consultada sobre el acompañamiento en la actividad del Ministerio de la Mujer, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires y señaló: “Les agradezco que hayan podido dar tantos pasos en un poco tiempo y acciones que no pasan solo por dejar el rostro de Ely en un cartel, sino sabiendo que estamos cuestionando a la sociedad sobre la gravedad de todo tipo de violencia”.

“Porque la transformación es del dolor al amor y desde ahí hay que construir”, concluyó.

Ely Mendilaharzu presente, ahora y siempre: ¡Justicia!

Como todos sabemos, cada 27 horas muere una mujer en Argentina a causa de un feminicidio. Pero no podemos seguir naturalizando este problema ya que no es lo correcto.

Más allá de las frases que nos identifican y que se han planteado a lo largo de muchos años, nuestra lucha es real y la necesitamos para vivir en esta sociedad de manera libre, justa y segura al caminar por las calles, en nuestros trabajos y hogares. , porque esta lucha es de todos, sin distinciones de clase, sexo, género, edad, etc.

Nuestros gritos ordenan, ¡Ni uno menos!, ¡Viva nos amamos! No es solo un llamado a los ciudadanos que forman parte de esta sociedad, sino que también le pedimos a la Justicia que haga cumplir las leyes; Es de vital importancia que la Ley Micaela sea efectiva en la erradicación de la violencia y el feminicidio, para poder construir y formar con perspectiva de género tan necesaria para seguir avanzando en esta etapa transcurrida.

Muchas mujeres, mujeres trans, han muerto no solo por estos feminicidios sino por los fracasos cometidos por la política, que no ha mirado este problema. Hoy tenemos un Ministerio de la Mujer y marca un paso más del Estado y compromiso de llevar estas banderas, pero faltan muchas, porque algunas herramientas que sabemos no pueden paliar esta angustiosa situación para todas.

¡Políticas públicas de calidad para lograr su erradicación y no matarnos más!

Justicia que mira con perspectiva de género.

El incumplimiento de las leyes no hace más que negar la educación y la formación y entender que todos somos parte de una lucha que se gana en las calles por jóvenes, madres, abuelas, hijas, etc.

Los discursos no devuelven a nuestras víctimas, por eso exigimos un verdadero compromiso, responsabilidad y coherencia para reconstruirnos como sociedad no solo a nivel nacional y/o provincial sino también a nivel local sin mezquindades políticas y oportunismos políticos que no hacen más que entorpecer la lucha emprendida.

¡Necesitamos pasar por el cambio cultural de entender que las mujeres no somos objetos de nadie, que queremos ser libres! Por eso pedimos, exigimos a los diferentes organismos, poderes del estado que, de ser necesario, apliquen otras herramientas, modificaciones y cambios para que detengamos esta locura, cometida por estos femicidios.

Azul, nuestra ciudad, no es ajena a esta situación de violencia, y Ely marcó un antes y un después, nos tocó a nosotros como sociedad atravesar una lucha colectiva para exigir justicia, empatía y solidaridad con los familiares. A través de ella se pudo visualizar muchas otras formas de violencia y así poder pensar en el ejercicio de nuestros derechos.

Por Mercedes Ibarra

Profesor de Historia

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