El 1 de mayo también nos incluye

«¿Y de qué vas a vivir?» La pregunta es en realidad una respuesta, o una reacción. ¿A qué? A la propia confirmación de ofrecer tu tiempo, tu creatividad, tu estado de ánimo y mucho más para expresarte en un lenguaje artístico. Es decir, la confirmación de que ibas a trabajar en y para el arte. Por lo tanto, en ya través de la cultura (en todos los sentidos del término).

El arte en Azul, por más que se trabaje, no se alimenta (Las excepciones, si las hubiere, no desmienten esta “regla”). Pero eso no quiere decir que el arte local no tenga trabajadores. Puede que no se remunere como corresponde o que la remuneración no exista directamente, pero el arte es obra. Trabajo y empleo no siempre deben ser sinónimos.

Nuestro Colectivo de Artistas del Azul, su accionar y su proyección, surge como consecuencia del menoscabo que ha sufrido el trabajo artístico, este oficio, en nuestra ciudad, siendo la expresión uno de los matices fundamentales; Poder expresar esa obra da lugar al vínculo con quien decide vincularse emocionalmente con esa expresión, completándola. Es entonces cuando la «cultura» se nos presenta en gran dimensión. Ahora bien, si un ballet no actúa, si un coro no canta, si un museo es desdeñado hasta que el clima termina por borrar esa pereza, si las becas son una miseria, si un contrato se reemplaza por un “muchas gracias”, si no hay promoción, difusión, estímulo que fortalezca y fomente la libre expresión, si un estado de cuenta municipal argumenta que no se ejecutaron 70 millones de pesos de un presupuesto cultural, pues… la mano que trata de tapar ese sol, o es es demasiado ingenuo o demasiado cínico.

La actual gestión del Municipio de Azul, gestión que hasta este domingo 1 de mayo de 2022 lleva (redondeando) unos 2.320 días en el gobierno, es la responsable de este estado de cosas. Los trabajadores del arte locales (incluidos muchos que no se unen a nuestro Colectivo) ven sus posibilidades seriamente socavadas. Eso es, al fin y al cabo, lo que demanda este Colectivo: posibilidades serias, integrales y coherentes de trabajar en y para el arte. Asimismo, en y para la ciudad, dado que el trabajo que se expresa en términos artísticos conforma la identidad cultural de la ciudad, se constituye como parte de su patrimonio.

Nunca reclamamos patrocinio de la Municipalidad. El Estado (todos sus poderes) debe garantizar los derechos de las poblaciones sobre las que actúa. Si las expresiones artísticas son ocultadas, maltratadas, censuradas, esta condición no recae sólo en quienes trabajan en la expresión y promoción del arte. Afecta también a quienes deben hacer uso del derecho de asociarse con ellos. Y si se tuerce ese derecho, entonces la circunstancia que marca nuestros días en Azul afecta a toda la comunidad. Ergo, ¡emergencia cultural en Azul!

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