Este agradecimiento es para todos ustedes

Al lector que sigue ahí. El de la suscripción habitual; el que compra el periódico en papel cuando puede o el que lo hace sólo los domingos y, a veces, también los miércoles.

El que lee el periódico en el café; el que lo hace porque se lo presta un vecino o un familiar cercano y a los que revisan cada una de las ediciones de EL TIEMPO cada vez que lo encuentran en una distribución pública o en algún otro lugar donde lo reciben, perdonen la redundancia , diariamente.

A los nuevos lectores. Los que por ahí, a diferencia de sus padres o abuelos, no se llevan tan bien con la edición en papel y prefieren ver los contenidos del matutino local en su edición web y en cada una de las redes sociales donde está esa noticia también lo son. en el que está interesado se replica.

A los patrocinadores, que acompañan cada una de las páginas de EL TIEMPO en su edición en papel con anuncios de sus empresas -ya sea de una gran empresa o incluso de una más pequeña-; del mismo modo que suelen tener presencia en la web del matutino.

A todos y cada uno de dichos voceros y/o representantes de instituciones estatales y privadas; de organismos intermedios, comisiones vecinales, entidades deportivas u ONG que solemos consultar a los que hacemos este periódico; los cuales, en cualquier momento que se les requiera, manifiesten su buena disposición para que la calidad de la información que brinda este medio esté a la altura de las circunstancias y alejada, por ejemplo, de “fake news”.

A los colaboradores de siempre de EL TIEMPO. Desde los que escriben hasta los que siguen llamando o mandando mensajes para pasar alguna información o inquietud que luego termina convirtiéndose en una noticia importante para toda la comunidad del Partido Azul.

El agradecimiento también incluye a todos aquellos que -por una omisión involuntaria del escritor- a su manera también han sido protagonistas durante 2021 de lo que significa hoy que el matutino azuleño sigue en pie, poco después de que este anciano se vaya.

En enero pasado, el periodista Jorge Déboli -quien años atrás fuera director fundador de la agencia de noticias Diarios Bonaerenses (DIB)- señaló en una entrevista que para entonces habían cerrado en la Provincia más de una treintena de publicaciones vinculadas a medios locales y regionales. . Empresas, en su mayoría, similares a EL TIEMPO.

Además, desde su actual cargo como presidente de la Cámara de Pymes Diarios y Diarios de la provincia de Buenos Aires, en esa nota Déboli alertó sobre la difícil situación económica que atraviesan más medios bonaerenses de similares características a los que en ese momento tenido que bajar las persianas. Y pintó con certeza y crudeza un escenario que sigue siendo crítico y al que no hace mucho se sumó, por ejemplo, el diario Nueva Era, uno de los medios gráficos más antiguos del periodismo en Tandil que también cerró sus puertas definitivamente, con el consecuente conmoción que significó que los compañeros de la vecina ciudad serrana se quedaron sin trabajo.

Si antes de que se declarara la emergencia sanitaria por el coronavirus ya era gravísima -hablando sólo desde el punto de vista económico- la situación por la que pasaban pequeños diarios del interior como EL TIEMPO y muchos otros medios gráficos de similares características. mediante. En todo el país, el estallido de una pandemia que aún persiste hizo más difícil todo el escenario.

Al recrudecimiento de la crisis económica, que impactó profundamente en todos los ámbitos, se sumó el surgimiento de un paradigma que -al mismo tiempo- significó un desafío: hacer (un nuevo) periodismo en tiempos de pandemia.

La emergencia sanitaria trajo aislamiento. Y el trabajo que se podía hacer en el día a día en una redacción mutó a otro tipo. Más solitarios aún, porque tenían que trabajar en formato «home office», contando con la tecnología como aliada.

Al mismo tiempo, planteó el desafío de encontrar cómo encauzar, entre tanta virtualidad forzada, la forma de no perder el contacto con el lector ni con todos aquellos actores sumamente necesarios para convertir un hecho en noticia.

Mirando hacia atrás, al menos al pasado reciente, la salud de EL TIEMPO ha sido mucho más alentadora este año que el anterior. Sobre todo, después de que en marzo de 2020 se declarara la emergencia sanitaria aún vigente por la pandemia del COVID-19.

A modo de ejemplo, es válido comprobar que la fidelidad de los lectores se mantuvo más allá del diario, lo que se manifestó -fundamentalmente- con todas y cada una de las visitas a la web de este periódico que contó con aquellos hechos y protagonistas que fueron Se convirtieron en noticia por diferentes motivos.

También fue un dato alentador para el periódico, que el año pasado tuvo que restringir su edición en papel a cuatro días a la semana, poder decir que durante este 2021 que se va se puede estar en la calle durante cinco de los siete días de la semana.

Si bien es cierto que esto incluye un mayor gasto en materiales -entre ellos, por ejemplo, el uso de más papel-, al mismo tiempo es una gran satisfacción poder salir a la calle más días.

La aspiración, aún vigente, es volver a estar presente todos los días del año en formato papel, tal y como se publicaba EL TIEMPO hasta no hace mucho.

El aliciente de este todavía déficit es que esa presencia cotidiana para interactuar con ustedes, los lectores, ahora se materializa desde lo digital. A través de lo que, de la mano de los tiempos, ya deja de ser una transición -sobre todo para las publicaciones escritas- y se ha convertido en una realidad: un escenario que marca la inexorable transición hacia una nueva era de la información, marcada a fuego por la tecnología digital.

Los pequeños medios de comunicación locales y regionales -ya sean virtuales, gráficos, televisivos o radiales- continúan hoy jugando un papel fundamental en la misión de informar.

Por sus especiales características, se acercan más a aquellas personas que habitualmente los consumen, lo que -debido a este planteamiento antes mencionado- obliga a quienes forman parte de ellos a estar dotados de un mayor rigor periodístico; aunque vale decir que esta premisa debe cumplirla cualquier medio informativo que se precie, sea pequeño o masivo.

Otro aspecto que valora el papel que juegan este tipo de medios es que suelen convertirse en la primera fuente de información de muchas noticias que luego adquieren relevancia nacional; algo que los que hacemos EL TIME a diario hemos vivido en multitud de ocasiones.

También son de suma importancia para garantizar la libertad de información; aunque actualmente esa premisa aún no se corresponde con la situación económica por la que continúan atravesando. Extremadamente crítico y fundamentalmente doloroso cada vez que se conoce el cierre de un medio de estas características, que no hace más que dejar en la calle a muchos trabajadores. Y no sólo en concreto en el ámbito periodístico.

En medio de toda esta vorágine, la nave TIME -todavía y afortunadamente- va. Y pronto llegará a otro puerto. El que indica que 2021 es prácticamente pasado y que la próxima parada supondrá transitar un nuevo año con todo lo que ello conlleva en cuanto a información.

Además de los que hacemos este diario desde dentro, todos los que, a través de los distintos lugares que ocupan, también forman parte -quizás sin darse cuenta- de la misión de informar, subidos a esa nave que aún sigue en marcha. Fundamentalmente, sobre los hechos de la Fiesta Azul, algo por lo que EL TIEMPO sigue siendo un espacio que, además, tiene el propósito de preservar la memoria de todo lo que aquí sigue sucediendo.

Por todo esto, para el año que se va y para el que viene, surge la ocasión propicia para reafirmar el compromiso y la voluntad de los que formamos parte de este medio de seguir estando junto a la comunidad.

Consciente de que, sin ti del otro lado, esto no se podría hacer. Pero al mismo tiempo, feliz de saber que sigues apoyando a este periódico.

Algo por lo que hoy son destinatarios de este inmenso agradecimiento, concretamente traducido en las buenas intenciones que manifiestan de diversas formas todos los días para hacer posible que EL TIEMPO siga vivo y continúe con esa misión de tomarle el pulso a Azul. Su lugar en el mundo y donde nació hace más de 88 años.

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