Fue ratificada la prisión preventiva del joven que atropelló y mató a un hombre

Tras hacer lugar parcialmente al recurso de apelación que presentara el Defensor Particular del encausado, desde la Cámara Penal fue confirmada la prisión preventiva para el joven que conduciendo una camioneta había atropellado en Tapalqué a dos personas, hecho sucedido en noviembre pasado y que derivó en que una de las víctimas muriera días más tarde, mientras permanecía internada en el Hospital Pintos de Azul.

Una resolución firmada por los jueces de la Alzada departamental Agustín Echevarría y Carlos Pagliere (h) se tradujo en que se ratificara la vigencia de la medida de coerción para el encausado, que sigue preso en la Unidad 7 de Azul después de que fuera detenido en la vecina ciudad mencionada el 9 de diciembre del año anterior.

Aquella medida de coerción se hizo efectiva cuatro días después a que muriera una de las víctimas que tuvo este siniestro vial, que en Tapalqué se produjo el 13 de noviembre de 2021, ocasión durante la cual el encausado -según el resultado de una pericia- conducía alcoholizado.

El imputado se llama Mariano Ventos, de 28 años de edad. Y teniendo en cuenta lo dispuesto ahora -a través de una resolución que data del miércoles de la semana anterior- el joven es considerado el probable autor de los delitos de homicidio simple y lesiones graves culposas.

Evaluando los elementos de prueba incorporados a lo que fuera la instrucción de esta causa, dos de los jueces de la Cámara con asiento en el tercer piso del Palacio de Justicia de Azul le atribuyen a título penal al encausado, en el mismo hecho, la autoría de un homicidio con «dolo eventual» y también una conducta de tipo «culposa» y no intencional en lo que específicamente tiene que ver con las lesiones sufridas por el único de los sobrevivientes que tuvo aquel grave incidente vial.

En las actuaciones penales llevadas adelante por el fiscal Adrián Peiretti desde la UFI 13 se había determinado que ese siniestro de tránsito por el que Mariano Ventos sigue preso había sucedido cuando era alrededor de la hora 21 del ya referido 13 de noviembre pasado. También, que aquel día -con una cantidad de alcohol en sangre mayor a la autorizada para manejar- el joven conducía «a una velocidad superior a la legalmente permitida» por la Avenida Circunvalación Pedro Ramos de Tapalqué una Ford Ranger con la que provocó este hecho.

En esas circunstancias, en la cuadra de la avenida comprendida por las calles Casenave Mirande y Luis Brane, «pese a estar la arteria debidamente iluminada y no existir ningún elemento que impida su correcta visualización» -se señala también desde la Acusación- el tapalquense que sigue preso embistió a ambas víctimas con la camioneta que conducía: un joven y un hombre que en ese entonces iban caminando.

Cuando personal policial intervino en lo sucedido fue posible identificar a los heridos. Uno de ellos se llamaba Luis Carlos Cabrera. Y el otro, el único sobreviviente del hecho, es un joven identificado como Santiago Nicolás Suarez.

Aquella noche habían salido del cumpleaños de un conocido de ambos e iban caminando por la mencionada avenida, en igual sentido que lo hacía el rodado que el imputado manejaba, cuando fueron atropellados.

Las consecuencias más graves en lo ocurrido las sufrió Cabrera, ya que luego de ser embestido por la camioneta Ford Ranger que Ventos guiaba su cuerpo fue arrastrado sobre la cinta asfáltica por más de 160 metros, según pudo determinarse también.

Tanto ese hombre como Suárez fueron hospitalizados la misma noche en que se convirtieron en víctimas de este siniestro vial. Y Cabrera, que tenía 30 años de edad, estando internado en el Hospital Pintos de Azul murió el domingo 5 de diciembre pasado a causa de las graves heridas sufridas, tras haber sido atropellado y arrastrado por la camioneta.

Cuatro días después de ocurrido su deceso, cambio de calificación penal de la causa que se estaba instruyendo Ventos fue detenido y desde ese entonces permanece privado de la libertad; aunque ahora con su prisión preventiva confirmada.

En primera instancia, esa medida de coerción le había sido dictada el 21 de diciembre del año anterior por Federico Barberena, el magistrado a cargo del Juzgado de Garantías 2 con asiento en los tribunales de Azul que interviene también en esta Investigación Penal Preparatoria.

No bien el siniestro de tránsito se produjo, el joven fue aprehendido en la vecina ciudad de Tapalqué. Y en la previa a que al día siguiente de sucedido el hecho recuperara la libertad, con fines periciales le fue realizada una extracción sanguínea que sirvió para demostrar que cuando protagonizó este hecho conducía con un nivel de alcohol en sangre superior al permitido.

Lo resuelto ahora

Teniendo en cuenta la apelación que formulara ante la Cámara Penal Franco Góngora, el abogado del encausado, en lo que sí hubo coincidencia en esta segunda instancia entre los jueces de la Alzada y el recurrente fue en considerar que ese siniestro vial que Mariano Ventos provocó tuvo en un principio «una conducta culposa», situación ocurrida «hasta el momento del primer impacto contra las víctimas».

«Pero ese accionar de Ventos trastocó su connotación jurídica a raíz del comportamiento seguido por el causante una vez producido el atropello», escribió en lo resuelto Agustín Echevarría, el ahora presidente de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal departamental.

Ese mismo Juez señaló también que el joven que sigue preso, «conociendo la peligrosidad de su accionar -manejando un vehículo «de alto porte» por una zona urbana a más de la velocidad permitida, estando alcoholizado y también «sin prestar atención al camino por el que circulaba», al punto de atropellar a ambas víctimas cuando iban caminando- creó un peligro penalmente desaprobado en violación de sus deberes de cuidado».

En la resolución se hizo mención también (ver cuadro aparte) a lo que había declarado Ventos en ocasión de que fuera indagado por esos ilícitos que le imputan. Y al respecto se mencionó: «Cabe observar que por la magnitud de la explosión que produce el choque frontal de una camioneta a unos 65 km/h contra dos personas, la impresión visual que dicho evento origina en el conductor, más las roturas de significación que produjo dicha colisión y que fueron observables a simple vista -pues la avenida estaba iluminada y el capot hundido-; resulta inverosímil lo expresado por el encausado en relación a que nunca se dio cuenta de que había atropellado a persona alguna».

«Por el contrario -agregó el camarista que votara en primer término a la única cuestión planteada para después confirmar la prisión preventiva de Ventos- se torna evidente que, al menos a partir del impacto, advirtió que había atropellado a las víctimas y a raíz de ello intentó una maniobra evasiva para escaparse del lugar; no sólo desentendiéndose de las consecuencias que su conducta produjo en ellas, sino aún más, arrastrando a una de ellas deliberadamente por más de 160 metros, sin detenerse, lo que le produjo la muerte».

«En este punto, así como resulta inverosímil que no haya apreciado Ventos que había atropellado a las víctimas, igual o más inverosímil resulta pensar que, luego del impacto primero, no haya advertido que arrastraba a una persona. Ello así, por cuanto la fricción que produce el arrastre sobre el asfalto produce un efecto sonoro, pero también una interferencia en la dirección y en la marcha del vehículo, que es de inmediata percepción para el conductor», sostuvo el juez Echevarría. Y agregó: «Aunque el encausado no pudiese ver que lo que arrastraba era una persona, a la luz del atropello previo que originó dicho arrastre, lo cierto es que no pudo no haberse representado como probable que lo fuera. Es decir, el atropello inmediato anterior de las víctimas se impone -e irrumpe- en la representación del acusado de un modo tan patente que es impensable que éste no se representara como probable que estaba arrastrando a alguna de las personas atropelladas».

«Desde allí -concluyó el Presidente de la Cámara Penal- se infiere que el encausado ha conocido la probabilidad cierta de producir el deceso a la persona embestida que se encontraba enganchada por debajo de su camioneta, dejando su accionar librado al más puro azar. Interpretación que surge, más firme, ante la ausencia de toda maniobra tendiente a socorrer a la víctima».

«Remarco, en ese sentido, que el hecho de embestir a una persona y, además, persistir en su marcha, por encima de la velocidad permitida, pese a tenerla enganchada por debajo de su vehículo, por una trayectoria mayor a los 160 metros, demuestra que el imputado actuó con voluntad homicida, bajo la figura del dolo eventual», concluyó el camarista y a su voto adhirió su colega Carlos Pagliere (h).

«En suma, tal conducta que el encartado Mariano Ventos dirigió contra el bien jurídico-penal de la vida y cuyo resultado mortal dejó librado a la suerte, hace que la subsunción legal de su conducta en relación a Luis Carlos Cabrera sea la de Homicidio simple (con dolo eventual) del artículo 79 del Código Penal», un delito que prevé penas de prisión que van desde los ocho a los veinticinco años.

El juez Echevarría también explicó: «Distinto es el caso de las lesiones graves ocasionadas a Santiago Nicolás Suárez, las cuales el encartado produjo como consecuencia del atropello inicial, cuya causación se produjo -hasta ese momento- como resultado de su accionar imprudente».

A modo de conclusión final para confirmar la prisión preventiva del joven, en lo resuelto hace seis días desde la Cámara Penal se indicó también que en esa conducta delictiva que Mariano Ventos desarrolló existió «la sucesión de un accionar imprudente», el cual produjo «la primera embestida a las víctimas, al circular a exceso de velocidad, alcoholizado y sin estar atento» a ese lugar por el que transitaba, lesionando en ese entonces al joven Santiago Nicolás Suárez. Pero después, el encausado continuó desarrollando «una conducta deliberada, y por ende dolosa, de arrastrar con su vehículo a Luis Carlos Cabrera por más de 160 metros, representándose como cierto que, a raíz de dicho accionar, lo podía matar -como en efecto ocurrió- y dejando tal eventualidad librada al azar».

EL DATO

Adrián Peiretti, el fiscal titular de la UFI 13 que llevó adelante esta Investigación Penal Preparatoria, ya dio por concluida la instrucción de ese sumario. Y semanas atrás, en la previa a que la Cámara Penal resolviera confirmar la prisión preventiva de Mariano Ventos, había formulado ante el Juzgado de Garantías 2 a cargo del magistrado Federico Barberena la requisitoria de elevación a juicio de esa causa.

Lo que el conductor de la camioneta había declarado

El estado en que quedó, en su parte delantera, la camioneta que Mariano Ventos manejaba, tras protagonizar en noviembre pasado ese siniestro vial por el que sigue preso. ARCHIVO/EL TIEMPO

En la resolución que confirmó su prisión preventiva por este siniestro vial, los jueces de la Cámara Penal que ratificaron esa medida de coerción para Mariano Ventos hicieron alusión también a lo que había sido la declaración del joven ahora imputado por los delitos de homicidio simple y lesiones graves culposas.

Según refiriera el acusado, aquella noche del 13 de noviembre de 2021 que transitaba en la camioneta por la Avenida Circunvalación Pedro Ramos de Tapalqué y provocó este siniestro «observo hacia adelante y no veo nada. Ni luces ni nada. Miro el espejo retrovisor del parabrisas y luego miro el del costado derecho y ahí siento un ruido muy fuerte, muy potente, que me asusta y me hace entrar en pánico porque pensé que me habían arrojado una piedra, una baldosa o un tiro; y lo relacioné con el hecho de mi asalto -un episodio que había sufrido el 23 de julio del año pasado, cuando varios delincuentes ingresaron armados a robar a unas oficinas comerciales que son propiedad del padre del joven- pensando que estaban queriendo hacerme daño».

«Observo hacia adelante, no observo nada y sigo mi marcha hacia la ruta totalmente confundido. Ahí decido tomar la ruta en dirección hacia otra entrada del pueblo, donde hay otra estación de servicio, y agarro por la Avenida Romera. Cuando voy por esa calle observo el capot que estaba como levantado y digo: ‘Qué carajo pasó’. Atrás mío viene la Policía, me hace señas de luces para que me detenga, yo me detengo a un costado y cuando me detienen me cuentan lo que había pasado: que había atropellado a dos personas. Yo no lo podía creer porque nunca vi nada, me largo a llorar», dijo también.

Ese testimonio fue considerado ahora como «inverosímil» por los jueces de la Cámara Penal. Sobre todo, teniendo en cuenta el resultado de las pericias toxicológicas que le fueran realizadas al conductor de la camioneta, las cuales revelaron que conducía alcoholizado.

A través de esa circunstancia «comienza a desarticularse la posición del imputado, por cuanto no existe ningún dato objetivo, al menos hasta aquí, que haga presumir que no pudo comprender ni dirigir su accionar. Es que ese estado de alarma o de alerta permanente que enarbola como justificación de su actuar, en cuanto al alcance que le otorga, no pudo provocarle una distorsión de lo que percibía por sus sentidos, dado que ello no surge ni mínimamente acreditado por las evidencias antes analizadas», sostuvo el camarista Agustín Echevarría en lo resuelto.

Otro aspecto surgido de la instrucción de esta causa revela que, según se mencionó para confirmar la prisión preventiva del acusado, «también existió un actuar imprudente en las víctimas, consistente en circular a pie sobre la calzada».

Pero esa situación «no exime al encartado Ventos del cúmulo de violaciones a los deberes de cuidado individualizados y, con menos razón, lo exime de arrastrar deliberadamente a una de ellas, tal como lo hizo», se refirió.

En ese recurso de apelación que la semana pasada se tradujo en la confirmación de la prisión preventiva para su cliente, el abogado del encausado reiteró más pedidos que en primera instancia no habían prosperado y que ahora también fueron rechazados desde la Cámara Penal departamental.

Esas solicitudes apuntaban a que se considerara a escala penal lo sucedido como un episodio de tipo culposo ligado a un «accidente de tránsito»; a que le fuera concedida a Ventos la excarcelación y a que, de ratificarse la vigencia de la medida de coerción por la que sigue alojado en una unidad penal, se le otorgara una morigeración de prisión que le permitiera cumplir arresto domiciliario.

Este último pedido de la Defensa estaba fundamentado en que el joven padece problemas de salud por los que necesita «tratamiento permanente».

Pero a excepción de esa modificación parcial de la calificación penal otorgada al hecho por el que sigue preso Ventos, las demás solicitudes de su abogado defensor no fueron avaladas por esos dos jueces de la Cámara Penal que terminaron confirmando su prisión preventiva.

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