Homenaje y emotivas palabras para Gladys Barbosa y Roberto Glorioso

En nuestra Ciudad Cervantina de Argentina, y con motivo del Día del Idioma, la docente y escritora Adriana Abadie y Luis Librandi decidieron recordar a dos reconocidos poetas locales que “optaron por tejer mundos a través de las palabras”.

El 21 de enero de este año se fue Gladys Edich Barbosa Ehraije y el 20 de abril se cumplieron cuatro años de la muerte de Roberto Glorioso. Por su parte, el escritor Eduardo Agüero Milehuerry recordó con emotivas palabras a quien fuera su maestro.

A continuación se muestran ambas historias.

«Escribir mucho para engañar a la muerte»

Si la universalidad de una fecha hace justicia a la condición humana, sin duda los hispanohablantes tenemos motivos de sobra, este y cada 23 de abril, para celebrar el Día de la Lengua. En homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra se ha instituido reconociendo no sólo su obra maestra El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha -con la que inauguró la novela moderna- sino también su vasta producción literaria, que incluye también novelas cortas y piezas teatrales. .

Cervantes honró la lengua con procedimientos innovadores para la época. Sus ficciones rompieron cánones obsoletos, como los de la novela caballeresca, que tanto y tan bien parodia. A través de ellos se adentra en la exploración de nuevos formatos narrativos, a través de los cuales ofrece una mirada sobre hechos y circunstancias de su tiempo, que trascienden con creces el tiempo y los avatares de sus personajes. Don Quijote, Sancho Panza y las criaturas que aparecen episódicamente en los distintos capítulos se enfrentan a conflictos y situaciones en cuya resolución fijan sus posiciones éticas. Así, pueden estar de acuerdo o en desacuerdo desde la diversidad de la condición humana y evitar todas las situaciones mientras caminan o, lo que es decir para los lectores, simplemente viven. Simbolizando la locura y la cordura en la pareja protagonista, Cervantes contrapone la sabiduría de los libros con el sentido común y la intuición de la gente del pueblo. Desde la ficción propone una perspectiva vital cuya actualidad y profundidad trasciende el paisaje manchego y las circunstancias de su tiempo.

Gracias a la palabra que circula, el mundo de Don Quijote y Sancho se va poniendo en su lugar y, a su ritmo, se asienta. Sí; es la palabra que traduce sentimientos, pone límites y sentencias a las situaciones que lo necesitan, posibilita la evolución y el crecimiento de las humanidades que abraza. Si no, ¿cómo explicar que, al final de la obra, Don Quijote se haya vuelto más realista que Sancho y sea Sancho quien haya quijotizado su mundo e insistido en sueños, emociones y proyectos?

En nuestra Ciudad Cervantes de Argentina, y con motivo del Día del Idioma, creemos oportuno hablar también de dos de sus hijos que optaron por tejer mundos a través de las palabras.

Gladys Edich Barbosa Ehraije y Roberto Glorioso crecieron, sintieron y escribieron en Azul. Además de allegados, fueron nuestros poetas: los que en las décadas del 70, 80, 90 y bien entrado el nuevo milenio pusieron en tensión la palabra que busca estar bien dicha para lograr, a través de la síntesis poética y el rigor de la escritura -cuidadosa , constante, agónica por momentos- plasman un mensaje que despliega múltiples significados en el camino de la belleza y la armonía. Gladys falleció el 21 de enero de este año, en la ciudad que amaba y donde echó raíces. Este 20 de abril se cumple el cuarto aniversario de la partida de Roberto.

Como dijo una vez Gabriel García Márquez, escribir mucho es una de las pocas formas que tenemos los humanos de engañar a la muerte.

En cada verso, en cada libro publicado, en placas y antologías compartidas, Gladys y Roberto siguen expresando dolor, amor, miedo y angustia vital. Quizás la forma más completa de eternidad que abarcamos pueda parecerse a la que nos dejaron en tantas páginas, jugando con los silencios del blanco de la página y pegando tinta para no olvidar.

Recordarlos, juntos y hoy, es una forma de imitar en algo esa pasión que abrazaron, con la que hicieron de la palabra el instrumento que teje las mejores tramas. Entonces acude a este recurso para ofrecerles gratitud y honrar su legado.

Adriana Abadie y Luis Librandi.

«Glady se fue…»

En el mismo marco respecto a la muerte de Gladys Barbosa, una de sus ex alumnas, Eduardo Agüero Mielhuerry escribió:

“Se fue en silencio, como aquel que tanto escribió sobre las despedidas y no quiso ser el artífice de las lágrimas derramadas. Se fue sin despedirse. No quiso penas…

Se fue en pleno verano, habiendo estallado en múltiples primaveras literarias. Se fue antes de que el otoño la golpeara y el invierno la abrumara una vez más…

Se fue en silencio, como ese maestro que no necesita alzar la voz para compartir sus conocimientos.

Se fue en la mañana o tal vez en la tarde… No sé, pero se fue… Tal vez se distrajo contando estrellas… Se fue como Alfonsina a buscar nuevos poemas… Se fue como los pájaros. para abrazar el cielo. Ella fue a la inmensidad, a la que se accede muriendo, una inmensidad que sólo los poetas -como ella- conocen en plena vida y derraman en páginas que llenan de amor…

Se fue, pero se quedó para siempre con nosotros en sus libros, en sus poemas y poemas, en sus enseñanzas.

Nos dejó Gladys Edich Barbosa Ehraije: «18 Poemas y una sola razón» (1978); «Duendes íntimos» (1979); «El último verano» (1982); «Poemas en libertad» (1984); «Ocres y otras marchas» (1989); «Páginas azules ‘3’» (1991); «Dioses del barro» (1994); “Una estación lenta entre dos soles” (1999); «La profecía de la cigarra» y «La penúltima rosa de abril» (2001); “Y las sombras preguntan” (2008), entre muchos otros poemas y poemas que fueron publicados en múltiples medios.

Dirigió talleres literarios y fue docente en varios establecimientos educativos de nuestra ciudad. Cosechó amigos, educó a cientos de alumnos -como el que escribe esto- y, sobre todo, fluyó en tinta y palabras, impregnó corazones y se ganó la memoria perpetua de los azuleños que murmuramos sus versos como oraciones sagradas. Falleció el 21 de enero de 2022… ella se fue tranquila, pero dejó una huella…”

Eduardo Agüero Milehuerry

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