Investigado por hechos de violencia de género y, ahora, con prisión preventiva

Acusado de cometer varios hechos de violencia de género en perjuicio de su pareja, la detención de un hombre de Azul se convirtió en prisión preventiva, informaron voceros judiciales a EL TIEMPO.

Mientras el imputado continúa privado de la libertad en la sede de la Comisaría Primera Local, a la espera de que se obtenga un cupo para su traslado a una unidad penal de la zona, en primera instancia la medida cautelar fue ordenada por el magistrado Federico Barberena.

En la misma resolución, además, el titular del Juzgado de Garantías 2 con sede en los juzgados de Azul rechazó una solicitud presentada por el actual Defensor Particular del imputado -el abogado Roberto Vidal- para que se declarara incompetente a su representado.

El hombre que recibió prisión preventiva este jueves que sucedió tiene 33 años y es un comerciante de nombre Alfredo José Rodríguez Sarramone.

En el marco de tres hechos distintos, en el plano penal sigue siendo considerado probable autor -«en acción real»- de los delitos de coacciones, amenazas, resistencia a la autoridad y portación ilegal de arma de fuego de uso civil, en real el concurso; posesión ilegal de un arma de fuego de guerra sin la debida autorización; y lesiones leves agravadas, violación de domicilio y desobediencia, en competencia real.

Los tres hechos que se le imputan

Alfredo José Rodríguez Sarramone se encuentra privado de libertad desde el 21 de marzo, luego de que fuera detenido por segunda vez en el contexto de estos hechos de violencia de género que se le atribuyen como cometidos en perjuicio de su expareja.

En los primeros minutos de ese día -según se refiere en este proceso penal- desobedeciendo una orden que le había impuesto el juzgado a raíz de un primer incidente en el que se vio envuelto y que también tuvo como protagonista a su exnovia. víctima, había ingresado sin autorización al departamento donde reside esa joven.

En ese momento, luego de forcejear con ella y causarle algunas heridas leves con la intención de apoderarse de su celular, un vecino de la mujer que escuchó gritos alertó a la Policía sobre lo que sucedía. Y eso provocó que fuerzas de seguridad se hicieran presentes en el edificio donde se produjo este hecho: un inmueble ubicado en la avenida Mitre de esta ciudad donde fue detenido el hombre que ahora se encontraba en prisión preventiva.

En ese momento se incautó un cuchillo en poder de Rodríguez Sarramone. Y a diferencia de lo ocurrido el 6 de marzo -cuando había sido aprehendido por primera vez tras una persecución policial, cuando el auto que conducía se estrelló contra un árbol en Salta entre Necochea y 25 de mayo-, luego de que ese domingo se hiciera presente en la tienda donde su exnovia trabaja portando un revólver calibre 32 que luego le sería decomisado- cuando fue detenido por segunda vez, luego el juzgado decidió su detención, medida de coerción que se convirtió hace tres días en prisión preventiva por el Juez Garante.

En tanto, el otro de los hechos que se le atribuye al azuleño que ahora se encuentra preso está relacionado con un allanamiento realizado en el inmueble donde reside, ubicado en Yrigoyen entre 25 de Mayo y Moreno.

Dispuesta en el marco de la investigación de este caso por violencia de género, esa diligencia policial se había practicado en la tarde del 10 de marzo. Y fue ordenada por el mismo magistrado -Juan José Suárez, titular del Juzgado de Garantías 3- que el día anterior expidió a Rodríguez Sarramone el perímetro que le prohibía tener cualquier contacto con su ex pareja, medida que violó con motivo de haber sido detenido por segunda vez que ya mencionó el 21 de marzo que sucedió.

Elementos de la DDI Azul realizaron ese allanamiento, que incluyó el hallazgo y decomiso de una pistola calibre 9 MM -que tenía siete proyectiles en su cargador- y veintidós cartuchos calibre 16 en ese inmueble donde vive el imputado.

En el proceso se menciona que la referida arma -considerada en escala criminal como «de guerra»- «fue en poder» de Rodríguez Sarramone sin contar con «la debida autorización legal».

Según un testimonio tomado a la víctima de estos hechos, en alguna ocasión el hombre que ahora se encuentra en prisión le habría mostrado esa pistola, lo que sucedió durante una de esas situaciones de acoso y violencia que sufrió la joven por parte del imputado a lo largo de ese tiempo. que ambos estaban juntos.

«Peligros procesales»

Para el juez que hace tres días dictó esta prisión preventiva, la medida coercitiva se basó en «la existencia de peligros procesales» que hacían inviable que Rodríguez Sarramone recuperara su libertad. Y que permanece preso pretende -escribió también en la resolución la magistrada Barberena- «evitar el grave, grave y real peligro de entorpecer el proceso» que involucra al considerado autor de estos hechos de violencia de género «ante la manifiesta manifestación de qué es destinatario la víctima”, con “los actos de violencia ejercidos sobre su persona (psicológica y física)”.

“Aún -dijo la titular del Juzgado de Garantías 2-, utilizando las armas en su intimidación, derivado del estado de vulnerabilidad al que se encuentra sometida (la joven) por la persistencia de estos actos durante el tiempo que duró la relación, la alto grado de impacto que tiene en su proyecto de vida, interfiriendo en su sustento, produciendo no sólo temor -que es fundado- sino afectando claramente su vida, libertad, dignidad, integridad psíquica y seguridad personal» y «perjudicando su desarrollo personal». con la intención de “degradar o controlar sus acciones a través de amenazas y golpes”.

El 23 de marzo, el mismo magistrado que ahora ordenó la prisión preventiva de Rodríguez Sarramone le había negado una solicitud de libertad.

En ese momento, entre otras cuestiones similares a las que ahora volvió a aludir para convertir su detención en prisión preventiva, el titular de Garantías 2 tuvo en cuenta la existencia de distintas circunstancias en estos hechos que le hacían presumir que el imputado iba a demostrar un «cierto riesgo» si se libera. Y en ese contexto, concluyó que el hombre intentaría con su actuación -teniendo en cuenta las características que posee este caso de violencia de género- “influir en el estado de ánimo de la víctima y/o familiares, traduciéndose en un claro peligro de obstaculizar”. de la investigación».

Una pistola calibre 9 mm y proyectiles. Fueron incautadas por personal policial cuando el pasado 10 de marzo se había allanado el inmueble donde reside la acusada de estos actos de violencia de género. ARCHIVO/DDI AZUL/PBA

LOS DATOS

Desde la UFI 9 con sede en los juzgados de Azul, la fiscal Laura Margaretic estuvo a cargo de tramitar esta causa penal. Y en el mismo escrito donde había solicitado la prisión preventiva para el imputado, formuló el requerimiento de que este expediente sea elevado a juicio. Teniendo en cuenta esa última solicitud referida, el Juez de Garantías Barberena decidió trasladar lo que se pretendía de la Acusación al abogado que apadrina al presunto autor de estos hechos de violencia de género, antes de que dicho magistrado deba pronunciarse también sobre dicha solicitud de este sumario penal sea objeto de un futuro debate.

Una solicitud de inimputabilidad que terminó siendo rechazada

Roberto Vidal, el abogado que apadrina a Alfredo José Rodríguez Sarramone en este caso, había solicitado la declaración de incompetencia para su defendido en estos hechos de violencia de género por lo que hace tres días su prisión se convirtió, en primera instancia, en prisión preventiva.

Dicha propuesta fue formulada ante el Juez de Garantías Federico Barberena con base en el resultado de un informe pericial psiquiátrico que se le realizó a su defendido, en el cual los especialistas que entrevistaron al imputado no descartaron -aunque tampoco lo afirmaron categóricamente- que podría presentar «un trastorno del espectro bipolar», como se menciona textualmente en este proceso penal.

Pero más allá de la probable existencia de este desorden en el imputado, en la resolución que culminó con el dictado de su prisión preventiva, el titular del Juzgado de Garantías 2 hizo mención a la totalidad del resultado de ese peritaje al que fue sometido Rodríguez Sarramone. , que a modo de conclusión afirma textualmente que “no existen indicadores compatibles con un trastorno de la actividad intelectual, ni de la voluntad y/o afectividad que comprometa su capacidad de comprensión de la norma y el alcance de su conducta”.

Desde su defensa técnica se argumentó que «esa faceta maníaca» que presuntamente padece el imputado le había llevado a cometer estos episodios de violencia de género en perjuicio de su expareja. Hechos por los que, consideró también el letrado Vidal, su defendido debería ser declarado incompetente en esta etapa del proceso.

Pero el magistrado a cargo de Garantías 2 concluyó que “nada de lo allí expresado implica afirmar categóricamente que en la época de los hechos el imputado padecía una alienación mental que lleva a afirmar categóricamente que no podía comprender la criminalidad de sus actos”.

“De la evaluación psicológica-psiquiátrica practicada al imputado por el Consejo Pericial Departamental no surge ningún trastorno psicopatológico agudo, infiriéndose que en el momento de los hechos el imputado comprendió la noma y la desvalorización de su conducta, en el marco de una lúcida conciencia, con ausencia de ideación delirante y con voluntad de hacer conservada”, afirmó el magistrado que conoce en esta causa penal.

“Cabe señalar que no se ha determinado médicamente que el imputado padezca un trastorno o alteración mental que perturbe profundamente su inteligencia y/o voluntad que conduzca a una causa de incompetencia”, dijo también Barberena para desestimar la alegación de la defensa.

En otro párrafo de lo ahora resuelto, el Juez consideró necesario que Rodríguez Sarramone se sometiera a tratamiento psiquiátrico, teniendo en cuenta lo aconsejado por el Consejo Pericial Departamental “en oportunidad de ser examinado”.

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