La lucha continua!!!

La lucha de los trabajadores y trabajadoras ha sido una lucha de sufrimiento, sufrimiento y dolor social por mejorar sus condiciones de vida en una sociedad.

En el siglo XX, la importancia del trabajo para quienes lo tenían no era sólo que les permitiera obtener los recursos para vivir y asegurar el sustento de su familia. Al realizar un trabajo remunerado, los trabajadores adquirieron una identidad social, generaron relaciones de solidaridad y/o intercambio con otras personas, y establecieron derechos y deberes con ellas.

El trabajo era una actividad socialmente necesaria, porque como mediador entre la naturaleza y los seres humanos, al transformarla y dominarla, el trabajador era el creador o transformador de los bienes y servicios necesarios para el desarrollo y reproducción de la sociedad.

En consecuencia, el trabajo podría ser considerado un proyecto de vida y un deber social. Trabajaban en colaboración y, para producir, el trabajador tenía que asociarse con otros, era una experiencia de solidaridad humana. En el trabajo se crean lazos, porque varias voluntades cooperan en un trabajo común, actúan de acuerdo buscando alcanzar un fin u objeto fuera de ellas.

Pero hoy en día hay una creciente valoración subjetiva de todas las actividades placenteras fuera del trabajo, al mismo tiempo que se fortalece el individualismo y la autoconciencia reflexiva. Imponiendo la necesidad de que los asalariados, cuentapropistas y monotributistas entre otros, de ser polivalentes, flexibles, móviles y desechables, se involucren aportando no solo su fuerza física y experiencia laboral, sino también sus expectativas culturales y afectivas, en un nuevo contexto social. subjetividad llamada: neo o bio-liberalismo para ser productivo globalmente.

El neoliberalismo convierte al trabajador en empresario de su libertad. Hoy cada trabajador y trabajadora se explota a sí mismo en su propia «empresa personal». La lucha económica y cultural de los trabajadores y trabajadoras es una lucha contra la auto-biodominación. Quien fracasa en la sociedad bioliberal de la performance se hace responsable y avergonzado, en lugar de cuestionar la sociedad o el sistema social dominante.

A principios del siglo XXI, el Día Internacional de los Trabajadores comenzó a denominarse “Día del Trabajo” en un intento de desvincular la celebración, ya de por sí muy arraigada, de su origen conmemorativo y reivindicativo. Debido a que la festividad tiene carácter oficial en muchos países, actualmente una parte de la población sigue participando en las celebraciones y sus reivindicaciones, mientras que otra parte se toma el día libre para actividades de ocio, etc.

Esto no implica que el trabajo sea “un valor social que está desapareciendo” o que la “sociedad del salario”, la “cultura del trabajo” o la lucha por el “trabajo digno”, la “igualdad laboral” o la protección social contra el trabajo infantil, etc. .

El trabajo es un hecho social, político y cultural que permanece a pesar de sus transformaciones. El trabajo no es ‘un valor económico en proceso de mutación’, ni ‘una simple categoría medible’ por las estadísticas públicas; el trabajo constituye una necesidad real del ser humano y esa causa está en la esencia misma de las luchas sociales por el trabajo digno y emancipador de los trabajadores de nuestra sociedad.

Pagano Carlos Javier (sociólogo)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.