Los desafíos de generar puestos de trabajo en un mundo globalizado

Pero la mirada del trabajo y/o de los trabajadores debe ser siempre amplia, en constante debate y comprensiva del contexto en el que viven.

Actualmente, países como Islandia, Suecia, Japón, Noruega, Alemania y España han comenzado a implementar cambios importantes en la forma en que sus ciudadanos entienden y desarrollan su trabajo.

En ese sentido, comenzaron a hacer reducciones de jornada como forma de mejorar la productividad, reducir gastos, mejorar las condiciones de vida; y de la misma manera, generar opciones laborales para más personas ante una realidad cada vez más cercana y que revela el conflicto en un mundo con menos respuestas para generar acceso al trabajo.

Bélgica también ha sumado experiencia en reformas laborales en este sentido. Pero, ¿qué sucede en nuestro país? ¿Argentina está preparada para estos cambios?

La realidad social e institucional de los países mencionados no se ajusta a los vaivenes de la nuestra. Sin embargo, esto no debe obstaculizar una reforma de las leyes laborales que garantice los derechos de los trabajadores y los adapte a un mundo laboral y empresarial cada vez más cambiante.

En principio, se puede decir que el tema está en boca de algunos. Políticos, sindicalistas que buscan la manera de encontrar el punto de debate en el parlamento.

Hoy existen dos proyectos de ley en nuestro país que avanzan en esta línea de acción. Parece que los distintos actores del ámbito laboral y empresarial son conscientes de una nueva realidad que, de no ser regulada y legislada, provocaría mayor informalidad y precariedad y, de la misma forma, serias dificultades para generar nuevos puestos de trabajo.

El equilibrio debe ser un concepto central al momento de evaluar los cambios a un sistema legal que se muestra obsoleto ante la presencia de nuevos vínculos laborales y frente a las nuevas tecnologías, para proteger la parte más débil de la relación entre trabajador y empleador.

Un ordenamiento jurídico indiferente a reconocer la dinámica de un mundo del trabajo cada vez más innovador (en cuanto a las nuevas formas sociales de desarrollo, por ejemplo, el trabajo a distancia) y las nuevas tecnologías que se suceden y mejoran año tras año, provocaría inconsistencias que inevitablemente resultarían en un mecanismo legal aislado y ajeno a las nuevas necesidades sociales y económicas que presenta el mundo del trabajo.

No cuestionar un enmarañado andamiaje legal, evitando avanzar hacia cambios normativos sustanciales, nos colocaría en el abismo de enfrentar una nueva realidad social con herramientas legales, ya obsoletas e incapaces de interpretar y resolver la generación de nuevos puestos de trabajo.

Hoy el tema está en la agenda, un punto para nada menor. No sabemos hasta dónde podemos llegar ni cómo, pero lo cierto es que los tiempos van llegando y ya no quedará mucho más para poner el debate sobre la mesa y empezar a tomar decisiones que fomenten el trabajo y contemplen los derechos que en Levantamos esta fecha como bandera.

Dr. Santiago Zaffora

Tomo V, Folio 26. CADJA

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